Virtudes
En un proceso de beatificación, para un confesor, conviene probar no el martirio, salvo que haya claramente existido, sino la heroicidad de sus virtudes. Las virtudes son aquellas disposiciones estables del alma y de toda persona humana que le ayudan a vivir mejor haciendo el bien. Dios nos creó buenos y nos acompaña con Su Providencia, pero El nos deja también cooperar (inclusive utilizar un mal uso con conocimiento del libre albedrío). Para actuar de acuerdo a nuestra naturaleza más profunda, que es buena pero herida por el pecado original, es necesario vivir las virtudes). Algunas pueden ser adquiridas por el esfuerzo del hombre (virtudes cardinales), mientras que otras son otorgadas como dones de Dios (virtudes teologales). Todo buen cristiano debe ser virtuoso, pero el santo practica las virtudes en un grado por encima del promedio de un buen cristiano. Los testimonios orales y las cartas son una fuente preciosa para probar las citadas virtudes, para aquel que tiene el trabajo de la investigación diocesana.