La entrega a Dios

Durante uno de sus últimos viajes en Austria, su salud era muy precaria. Ella continúa deteriorándose, habiendo perdido la vista y tenía grandes dificultades para moverse. Ella fue siempre acompañada por la presencia de sus hijos y rodeada de los cuidados de su dama de compañía ie, Marie, Baronne von Plappart. Los testimonios de las enfermeras encargadas de cuidarla, de las religiosas de la familia espiritual de la Obra (Familia Spiritualis "Opus") son absolutamente edificantes. Ella espera serenamente a la muerte para reencontrarse con su querido esposo. Eso le fue concedido el 14 de marzo de 1989 cercana a la edad de 97 años.
Durante su entierro en Viena, el 1º de abril de 1989, 67º. Aniversario de la muerte de su bienamado esposo, el ceremonial que fue escogido para hacer entrar los restos mortales en la Cripta de los Capuchino, expresa bien elocuentemente la humildad de la Sierva de Dios.
El chambelán dio tres golpes en la pesada puerta de la Iglesia.
Desde el interior, la voz de un Capuchino respondió: “¿Quién pide entrar?”
El chambelán respondió a su vez: “Su Majestad Zita,por la gracia de Dios, emperatriz de Austria, reina apostólica de Hungría, reina de Bohemia, de Dalmacia, Croacia, Eslovenia, Galitzia, Lodomérie e Iliria, reina de
Jerusalén,etc…archiduquesa de Austria, gran duquesa de Toscana y de Cracovia; Duquesa de Lorena, de Salzburgo, Estiria, Carintia, Carniole y Bucovina; gran princesa de Transilvania, margravina de Moravia; Duquesa de la Alta y Baja Silesia, de Módena, Plaisance y Guastalla, de Auschwitz y de Zator, de Teschen, Frioul, Raguse et Zara; condesa principesca de Habsburgo y Tirol, de Kyburgo, Goritzia y Gradisca, princesa de Trento y Bressanone, marquesa de Alta- y Baja-Lusace y de Istria ; condesa de Hohenems, Feldkirch, Bregenz et Sonnenberg…etc…. soberana de Trieste, de Cattaro y de la Marche des Vendes ; gran-voïvode de Voïvodie de Serbia…etc… ; nacida princesa real de Borbón, princesa de Parma…etc… ».
La respuesta fuel : « Yo no la conozco”. Lapuerta permaneció cerrada.
Una segunda vez el chambelán golpeó tres veces: “¿Quién pide entrar?”:
“Su Majestad Zita, Emperatriz y Reina”.
“Yo no la conozco”.
Y por tercera vez el chambelán dio tres golpes.”¿Quién quiere entrar?”.
“Zita, una persona mortal y pecadora” “Que ella entre”
- Vidéo en alemán con el ceremonial de la entrada dentro de la cripta :
- Reportaje en françés (procesión et tumba en la cripta de los Capuchinos, efectuado por Frédéric Mitterand) :