¿Por qué un proceso en Francia?

Una princesa de origen francés
La Sierva de Dios proviene de una familia que se considera como francesa de tradición: desciende del nieto de Luis XIV, quien se ha convertido en rey de España bajo el nombre de Felipe V (1701) que había hecho asignar el ducado de Parma a un hijo resultante de su segundo matrimonio con Isabel Farnesio, Felipe Io, fundador de la dinastía de Borbón-Parma (1748). Esta rama de los Borbones conservó siempre fuertes vínculos con la familia real de Francia puesto que el padre de Zita es también el sobrino del último Borbón directamente descendiente de Luis XIV, Enrique V, duque de Burdeos y conde de Chambord. Heredó por otra parte el castillo de Chambord adónde Zita pasó vacaciones (sobre todo entre 1886 y 1907). Además, la lengua utilizada con su padre por Zita es el francés (y el alemán con su madre, además de otras cuatro lenguas de uso en su familia: el italiano, el español, el inglés y el portugués). Es el francés quien elige por otra parte para el intercambio de los consentimientos para su matrimonio con el archiduque Carlos de Austria, de la dinastía Habsburgo-Lorena, el 21 de octubre de 1911, día de la memoria de su Bienaventurado esposo.
La residencia fija en Solesmes en medio de los exilios sucesivo
Pero sobre todo, Zita fue una mujer maltratada sobre las carreteras del exilio. Vivió en un gran número de países: además de Italia y Austria en alternancia de 1892 a 1903 y de 1909 a 1911, residió en Alemania, de 1903 a 1908, en Inglaterra, seis meses en 1909, en Austria de 1911 a 1919 (del matrimonio al exilio), en Suiza de 1919 a 1921, en Madeira, en Portugal algunos meses en 1921-1922, en España, en País Vasco de 1922 a 1929, en Bélgica de 1929 a 1940, en Quebec (el Canadá) de 1940 a 1948, en los Estados Unidos de 1948 a 1953 luego en Luxemburgo de 1953 a 1959, entre Alemania, Bélgica y la Suiza de 1959 a 1962, antes de instalarse finalmente en Zizers, en Suiza en 1962, hasta su muerte el 14 de marzo de 1989. Efectuó por otro lado siempre muy numerosos viajes. Además, no es necesario olvidar que los países que sucedieron al Imperio austrohúngaro representan actualmente una docena de países (Austria, Hungría, la República Checa, Eslovaquia, Polonia, Ucrania, Rumania, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Italia) y cuando se vivió en Austria de 1911 a 1919, eso implica otra dimensión que el del pequeño Estado alpino actual. Así pues, Charles y Zita vivieron después de su matrimonio en la parte checa (Reino de Bohemia) del Imperio, en Brandeis, en una ciudad de guarnición.
Resumidamente, vivió una vida en un estado multinacional luego un vagabundeo en exilio en una decena de país (las leyes anti-Habsbsburgo están siempre en vigor hasta ahora en Austria para un miembro de la dinastía que no renunciara a sus pretensiones al trono imperial), pareció importante encontrar un punto fijo, un hogar espiritual donde la Sierva de Dios se sintiera en ella, en la casa (“daheim”). Esta casa, la encontró en Solesmes.
Este proceso introducido en Francia no es una vuelta a las fuentes, sino también un guiño de ojo irónico de la Historia para la que siempre ha denunciado un nacionalismo concebido como estrechado, aquél incluso que se llevó la Monarquía Del Danubio supranacional, y que a veces fue calumniada en Alemania como “la Francesa” y en Austria como “la Italiana”, porque había intentado durante su corto reinado poner en práctica la divisa benedictina de la paz que viene de Dios: ¿PAX?